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Desde tiempos inmemoriales,
los hombres han impresionado a las multitudes con efectos increíbles,
al parecer sobrenaturales, fruto de ilusiones ópticas
provocadas y previamente preparadas por el mago y que en estos
tiempos conocemos con el nombre de prestidigitación, ilusionismo
ó simplemente trucos de magia.
En la actualidad, cada
vez hay más prestidigitadores, magos e ilusionistas que
convierten lo imposible en posible, lo irreal en realidad y desafían
las leyes naturales de la física y hasta de la propia
vida, haciendo que ésta profesión tome cada vez
más auge y popularidad.
En este documento pretendo
ampliar sus conocimientos acerca del hermoso arte de hacer ver
a las personas lo que no puede existir y de llevarlos a un mundo
mágico en donde las cosas no son como parecen. Además,
al terminar de leer este escrito conocerá un poco acerca
de los pioneros que se iniciaron en este fascinante arte de la
magia.
Espero que disfrute leyendo
este documento como yo lo disfruté elaborándolo
y conozca un poquito más de este hermoso arte que es la
magia.
MAGIA
Para encontrar el origen
de la palabra MAGIA, debemos remitirnos hasta la época
de los persas. Herodoto, un historiador griego que vivió
muchos años después del surgimiento de Persia,
decía que a todo niño persa se le enseñaban
tres cosas: a cabalgar, a disparar el arco y a decir la verdad.
Los persas tenían
la cualidad de decir la verdad y trataban de ser buenos con todas
sus fuerzas, pues tenían una religión hermosa y
elevada que les había dado el profeta Zoroastro. Esta
religión, llamada mazdeísmo, enseña que
hay un grupo de fuerzas o espíritus bondadosos, el mayor
de los cuales es Mazda o Ahuramazda, lo que significa "señor
de la sabiduría". Estos espíritus virtuosos
viven en oposición con los espíritus malignos,
cuyo jefe es Ahrimán. "Pero el bien siempre triunfa,
de modo que es mejor unirse a los espíritus del bien;
de otro modo seremos derrotados con el resto de los malvados",
pensaban los persas.
Esta religión sencilla
y hermosa y que fue muy provechosa para los persas tomó
su lugar de una religión anterior que no era bella y pura
como la enseñada por Zoroastro. Los sacerdotes de esta
religión eran denominados magi, y es de esta palabra de
donde podemos dar origen a las palabras "magia" y "magos".
A mi, en lo personal,
me gusta definir la magia como el arte de hacer ver a las personas
lo que no puede existir. Obviamente no es posible desaparecer
físicamente una moneda de una mano y aparecerla en la
otra. Lo que si es posible y es lo que hacemos los magos, es
hacer creer a las personas que desaparecemos una moneda de una
mano y que la aparecemos en la otra. La explicación de
como hacemos esto la tomé de un libro y dice así:
"Los ojos no se engañan
fácilmente. La mano de un mago no es más rápida
que la vista. El secreto más importante de los magos es
éste: saber distraer la vista de una persona cuando tienen
que hacer algo secreto. Nadie puede ver dos cosas a la vez. Si
se logra hacer que una persona se fije en una mano, no podrá
ver lo que el mago está haciendo con la otra."
Es muy interesante cuando
sabes de antemano como va a actuar un espectador ante determinada
situación, como hacer que éste voltee hacia donde
tú quieras y como ser capaz de forzar al espectador, sin
que ni siquiera lo note, a tomar un rey de corazones o un cuatro
de trébol de una baraja completamente normal.
Como todo lo bueno, esto
no es fácil de lograr y se requiere de gran esfuerzo por
parte del mago y horas de entrenamiento para hacerlo. Además
de plena concentración a la hora de estar ejecutando sus
actos, de otra manera la inseguridad en el mago provocaría
que el truco no se efectuara bien dando como resultado una mala
experiencia.
PRESTIDIGITACION
E ILUSIONISMO
La PRESTIDIGITACIÓN
y el ILUSIONISMO, son dos conceptos que representan el arte de
dar la impresión al espectador de que se realizan actos
que son irrealizables, con el fin de entretener y hacer pasar
un rato agradable a éste. Los prestidigitadores e ilusionistas
son como un actor que se valen de la psicología, así
como de su destreza digital y de aparatos mecánicos para
hacer sus actos. Su éxito depende principalmente de la
habilidad para engañar a su público, y es por eso
que, los que nos dedicamos a esta profesión cumplimos
fielmente con el segundo mandamiento de todo buen mago que es
el guardar celosamente los secretos.
Vale la pena mencionar
que un gran número de los actos que realiza un prestidigitador
son obra de la destreza de sus manos, y por tanto, es de vital
importancia la preparación psicológica del mismo
para llevar a cabo dichos actos. En los juego de manos, aunque
no se realicen precisamente con gran rapidez, se requiere de
gran destreza en el prestidigitador y muchas horas de ensayo
para adquirir plena seguridad. Su agilidad se asemeja a la de
un cirujano, con la diferencia de que este último no tiene
que preocuparse por la impresión que causen sus movimientos
a los presentes, mientras que este detalle para el prestidigitador
es fundamental.
Por otra parte, y a pesar
de que son muy variados los actos que realiza un ilusionista,
el éxito que logre depende cerca del 80% de la habilidad
psicológica con que los presente. El 20% restante corresponde
por partes iguales a la destreza que sea capaz de desarrollar
en sus manos y a los aparatos que disponga.
Los primeros prestidigitadores
e ilusionistas eran actores ambulantes que iban de pueblo en
pueblo con el equipo que podían cargar personalmente o
con la ayuda de un asno. Los secretos iban transmitiéndose
de unos a otros. En los siglos XVI y XVII, se empezó a
publicar libros en los que se describían algunos de los
secretos, entre ellos el titulado Engaños a Ojos Vistas,
publicado en Madrid en 1733, por Pablo Minguet e Yrol, en donde
hablaban sobre el uso de un delantal con bolsillos. Posteriormente
el gran aumento en el equipo utilizado hizo necesario el contar
con lugares permanentes destinados para las presentaciones con
escenarios. Entre los artistas que más contribuyeron a
perfeccionar el arte en el siglo XIX está Jean-Eugène
Robert-Houdin (nacido el 6 de diciembre de 1805 en Blois, Francia
y fallecido el 13 de junio de 1871 en St. Gervais) y está
considerado como el padre de la prestidigitación moderna,
además de ser el primero en utilizar la electricidad en
la presentación de sus actos.
Estos aparatos y equipo
de los que se valen los prestidigitadores e ilusionistas son
de vital importancia para la presentación de sus experimentos
y se podrían clasificar en tres tipos:
Los que ve el público
exactamente como son.
Los que tienen algún
dispositivo secreto que ayuda a la presentación del experimento
sin alterar el aspecto del aparato.
Y los que se mantienen
ocultos a la vista del espectador y que se utilizan sin que éste
lo advierta.
CONSEJOS
De alguna manera u otra
todos los que nos dedicamos a la magia debemos poner en práctica
estos consejos que a continuación les muestro y que serían
como los 10 mandamientos de todo buen mago y que nos ayudan a
lograr lo antes mencionado.
Practicarás, practicarás
y practicarás hasta hacer a la perfección un truco.
Primero practicarás el truco en sí y más
tarde los comentarios que vas a hacer y la presentación
que vas a dar, es decir, todo a la vez. Finalmente repetirás
el punto 1. ¡ NO ES BROMA !
Nunca jamás expliques
a tu público cómo hiciste un truco. No importa
cuánto te lo supliquen. Tan pronto como lo sepan, se pierde
todo el misterio. Además, ya no les llamarán la
atención los otros trucos que hagas una vez que hayan
descubierto lo sencillo que son los secretos.
Nunca hagas el mismo truco
dos veces ante la misma persona. La primera vez el espectador
nunca sabrá exactamente que es lo que va a ocurrir. La
segunda vez, observará cada movimiento y así verá
lo que no había visto la primera vez
precisamente
lo que no quieres que vea.
Aceptarás críticas
y consejos del público en general, así como de
otros magos sin tratar de insinuar que sabes todos los trucos.
Esto sólo significa perder la oportunidad de aprender
nuevos trucos.
Utilizarás un espejo
para practicar e identificar tus fallas y errores. Una vez que
hayas practicado en el espejo, una cámara de video puede
resultar muy útil para mejorar la actuación.
Nunca dirás lo
que vas a hacer. Cuando tu público no sabe que vas a hacer,
ellos disfrutan de la magia y es hasta el final del truco cuando
se preguntan como se hace. Este es por tanto el objetivo de la
buena magia.
El espectador SIEMPRE
tiene razón. No intentarás discutir con alguien
que cree que te ha descubierto y si te dicen que una carta es
de espadas es que NO es de corazones. Te asegurarás por
lo tanto que más de una persona vea que la carta sea de
corazones. Discutir sólo muestra falta de seguridad.
No imites a los demás
magos, sé tu mismo, crea tu propia personalidad y tu propio
estilo.
Nunca seas presumido.
Esto cae mal a las personas. Aún cuando las entretengas,
no querrían ver otra magia. No tiene caso hacer magias
a la gente que no quiere verlas. Así pues, sé modesto.
Actúa como si a ti mismo te sorprendiera.
La Magia es un arte. Debes
aprender bien los trucos pero no por ello te convertirás
en un buen mago. El objetivo es LA PERFECCIÓN. Cuando
se consigue levantar esa atmósfera mágica y esa
sorpresa es cuando uno se convierte en un buen mago.
CONCLUSIONES
El arte de la MAGIA, la
PRESTIDIGITACIÓN y el ILUSIONISMO, es un arte que sólo
las personas que en realidad les guste deben seguir, ya que se
necesita de mucho tiempo y preparación para poder lograr
los actos a la perfección. En la actualidad existen escuelas
y academias que enseñan desde los secretos más
guardados por los magos, hasta la manera de actuar y de vestir
ante la audiencia. Además, existen también grandes
tiendas de magia en donde se pueden adquirir desde un simple
paquete de cartas y algún par de libros de magia, hasta
aparatos grandes de ilusiones sorprendentes, como por ejemplo
el usado para cortar a la bella asistente del mago en dos, o
para desaparecer hasta un elefante. Claro, estos últimos
son de muy elevados precios y no están al alcance de cualquiera.
Por otra parte, una muy
buena manera de empezar en el arte de la magia es, comprando
libros al respecto. Con ellos, se puede aprender cientos de trucos
con cartas, monedas, dedales, vasos, cigarros, ligas, pañuelos
y una infinidad de objetos caseros que pueden sorprender a cualquiera.
Además un mago siempre es bien recibido en cualquier lugar
y se puede hacer muchos amigos practicando este arte, por lo
que si algún día le interesa aprender algunos trucos
de magia, practique mucho y no se desespere y logrará
sorprender a los comensales de su próxima cena. ¿Quieres
conocer uno de mis trucos más sencillos ahora mismo? has
"click" sobre las cartas abajo.
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